Virgen de Chiquinquirá

 El día 18 de Noviembre de 1709, sobre las olas retozonas del marabino lago cabalgaba una pequeña tabla lisa. Era de madrugada y un grupo de mujeres cumplía su diaria labor de lavado de ropas. Esa tablita fue tomada por una anciana, porque la necesitaba para tapar la tinaja del agua y la llevo a su casa. Allí, poco a poco, la madera empezó a mancharse, la viejita la limpio y noto que aparecían signos de una imagen religiosa y por esta razón la coloco en un sitio especial de la casa. No paso mucho tiempo sin que ocurriera el milagro: la casa empezó a sacudirse y se ilumino por completo, la pobre anciana, atribulada, se postro de hinojos ante la Virgen de Chiquinquirá y empezó a gritar ¡Milagro! Los vecinos acudieron y vieron a la Virgen de color mestizo y de faz indígena, que a todos miraba con semblante acogedor. Posteriormente, las autoridades eclesiásticas pensaron en trasladar la milagrosa tabla a la Catedral, pero la Virgen escogi6 su propio santuario, al adquirir un peso imposible de ser levantado por los devotos que iban en procesión. Pero al desviar el rumbo hacia la ermita de San Juan de Dios, construida en 1686, todo se hizo posible y desde entonces está allí la Chinita.

 El 30 de Julio de 1980, su Santidad Juan Pablo II, mediante decreto, proclamo a nuestra señora "La Virgen de la Chiquinquirá", patrona de la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela.

Oración del Guardia Nacional a la Virgen de Chiquinquirá

 Virgen Santísima de Chiquinquirá, Madre de Dios y Patrono de nuestra Institución “Guardia Nacional”, bendíceme y protégeme,

 Acuérdate de todos mis seres queridos y guárdalos, Mientras yo estoy sirviendo a mi Patria en una grande y noble misión.

 Quiero ser fiel a mi Dios, a mi Bandera que he jurado defender y a mis superiores, a quienes debo obediencia, respeto y subordinación, Madre Santísima, Tú sabes que lucho por vencerme y cumplir con mi deber.

 Quiero ser fuerte para ser valiente en el deber de cada día. No me abandones en las horas difíciles, y que yo sea un Guardia digno de ti, que eres mi Madre.

Amen.